
La clave para conservar la madera no es sellarla para detener el tiempo, sino entenderla como un material vivo que respira y dialoga con el entorno de tu hogar.
- El acabado ideal (aceite, cera o barniz) depende del clima de tu zona en España y del uso que le des al mueble, no existe una solución única.
- La calefacción en invierno es su principal enemigo, provocando que «respire» de forma acelerada, lo que causa crujidos y grietas si no se controla la humedad.
Recomendación: Antes de aplicar cualquier producto, aprende a observar tu mueble: su reacción a la luz, su sonido y su textura te dirán exactamente lo que necesita para envejecer noblemente.
Admiras esa mesa de roble, el aparador de nogal de tus abuelos o ese suelo de pino que llena de calidez tu salón. La madera maciza es una inversión en belleza y carácter. Pero con ella, llega un miedo silencioso: el temor a que una mancha de vino, una grieta por la calefacción o el implacable sol de España arruinen su esplendor en pocos años. Inviertes en algo orgánico y noble, pero te aterra su aparente fragilidad y el mantenimiento que parece exigir.
Los consejos habituales se centran en prohibiciones: «no pongas vasos», «cuidado con el sol», «limpia en seguida». Son parches que nos convierten en vigilantes constantes de nuestros propios muebles, generando más ansiedad que disfrute. Hablamos de barnices, lasures o ceras como si fueran escudos impenetrables, olvidando la naturaleza misma del material que intentamos proteger. Pero esta visión es incompleta y, a la larga, frustrante.
¿Y si el secreto no fuera luchar contra el envejecimiento de la madera, sino acompañarlo? La madera no es un plástico inerte; es un material poroso que respira, se expande, se contrae y cambia de color. Como un ebanista que conoce cada veta y cada nudo, te invito a cambiar la perspectiva. No se trata de «evitar» que se estropee, sino de aprender su lenguaje para nutrirla y guiar su pátina, convirtiendo el paso del tiempo en un aliado que añade carácter en lugar de deterioro.
Este artículo no es una lista de tareas, es una guía para establecer un diálogo con tus muebles. Descubrirás por qué crujen en invierno, cómo reaccionan los distintos acabados a una mancha de vino tinto según vivas en Madrid o en Galicia, y cómo elegir madera que no solo sea bella, sino también respetuosa con nuestros bosques.
Para aquellos que prefieren un formato más visual, el siguiente vídeo ofrece una demostración práctica sobre las diferencias entre aplicar cera o barniz, un complemento ideal para los conceptos que vamos a explorar.
A lo largo de las siguientes secciones, abordaremos de forma práctica y realista las dudas más comunes, dándote las herramientas no solo para mantener, sino para realzar la belleza de la madera natural en tu hogar durante décadas.
Índice: Guía completa para el cuidado y la conservación de la madera en el hogar
- Barniz, cera o aceite: cuál protege mejor la mesa del comedor de las manchas de vino
- Por qué los muebles de madera crujen en invierno y cómo afecta la calefacción
- Cómo eliminar marcas de uso en el suelo de roble sin tener que acuchillar todo el piso
- El error de dejar un jarrón fijo en la mesa de nogal que deja una marca de sol permanente
- Madera FSC o PEFC: qué sello garantiza realmente que no contribuyes a la deforestación
- Cómo distinguir un mueble de madera maciza de uno de aglomerado chapado
- El error de usar suelo laminado imitación madera mala que rompe la conexión natural
- Restaurar muebles con carcoma: tratamiento y seguridad para piezas antiguas
Barniz, cera o aceite: cuál protege mejor la mesa del comedor de las manchas de vino
La elección del acabado es la primera decisión crucial en tu diálogo con la madera. No se trata de cuál es «mejor», sino de cuál se adapta a tu estilo de vida y al entorno de tu casa. Pensemos en ello como la «piel» del mueble. Un barniz de poliuretano crea una capa impermeable, un film plástico que sella el poro. Es ideal para una mesa de comedor de uso intensivo, ya que una mancha de vino o café se quedará en la superficie, facilitando su limpieza. De hecho, según datos de fabricantes españoles, un barniz de poliuretano de calidad puede durar hasta 10 años en interiores sin necesidad de mantenimiento.
Por otro lado, los aceites y las ceras actúan por saturación. No crean una película, sino que penetran en la madera, la nutren desde dentro y la dejan respirar. El tacto es mucho más natural y cálido, pero la protección es menor. Una gota de vino no será repelida instantáneamente, por lo que requiere una limpieza más rápida. La gran ventaja es que las reparaciones de arañazos o pequeñas marcas son sencillas y localizadas, sin necesidad de lijar toda la superficie. La elección, por tanto, depende del equilibrio que busques entre protección total y sensación natural.
Para tomar la decisión correcta en el contexto español, es fundamental considerar el clima. Una costa húmeda como la gallega o la asturiana favorece acabados que transpiren, mientras que el interior seco de Castilla o Madrid puede beneficiarse de la protección extra de un barniz contra la sequedad ambiental. El siguiente cuadro resume las características clave para ayudarte a elegir:
| Producto | Zona climática ideal | Resistencia manchas | Mantenimiento | Reparabilidad |
|---|---|---|---|---|
| Barniz poliuretano | Costa húmeda (Galicia, Asturias) | Excelente (impermeable) | Mínimo – cada 5 años | Difícil – requiere lijar toda la superficie |
| Aceite-cera dura | Interior seco (Madrid, Castilla) | Buena (repele líquidos) | Cada 6-12 meses | Fácil – reparación localizada invisible |
| Cera natural | Todas las zonas | Media (protección temporal) | Cada 3-6 meses | Muy fácil – sin lijar |
Si no estás seguro del estado de protección de tu mesa, hay una prueba casera infalible. Este protocolo te permitirá saber en menos de cinco minutos si tu mueble necesita una nueva capa protectora.
- Paso 1: Localizar una zona no visible del mueble (parte inferior o trasera).
- Paso 2: Aplicar una gota de vino tinto y cronometrar el tiempo.
- Paso 3: Si el líquido forma una perla durante más de 2 minutos, la protección es adecuada.
- Paso 4: Si la gota se absorbe antes de 1 minuto, necesita urgentemente una nueva capa protectora.
- Paso 5: Limpiar inmediatamente la zona con un paño húmedo y secar por completo.
Por qué los muebles de madera crujen en invierno y cómo afecta la calefacción
Ese crujido que escuchas en tus muebles de madera durante el invierno no es una señal de que se estén rompiendo. Es la prueba de que están vivos. La madera es un material higroscópico, lo que significa que absorbe y libera humedad para equilibrarse con su entorno. Este proceso es lo que llamamos la «respiración de la madera». En verano, con mayor humedad ambiental, la madera se hincha ligeramente. En invierno, la calefacción central reseca el aire de nuestros hogares de forma drástica, haciendo que la madera libere su humedad interna y se contraiga. Son estos movimientos de contracción los que provocan los característicos crujidos en las uniones y ensambles.
Este fenómeno es especialmente acusado en ciudades del interior de España como Madrid. En comunidades de vecinos con calefacción central, no es raro que la humedad relativa del aire baje por debajo del 30%. Según estudios sobre el mantenimiento de construcciones de madera, el nivel ideal para la madera está entre 45-55%. Una desviación tan grande y prolongada acelera el metabolismo del material, forzando contracciones y dilataciones que, a la larga, pueden generar pequeñas fisuras o deformaciones si no se toman medidas.
Para un amante de lo orgánico, la solución no es apagar la calefacción, sino reequilibrar el ambiente. El uso de humidificadores en las estancias con más muebles de madera es la forma más eficaz de mantener la humedad en ese rango ideal. También es útil colocar recipientes con agua cerca de los radiadores. Evita situar los muebles de madera maciza pegados a las fuentes de calor directo, ya que esto crea un estrés localizado extremo en el material.
El siguiente esquema visualiza las zonas de mayor y menor riesgo en un piso típico español, ayudándote a colocar estratégicamente tus piezas más valiosas.

Como puedes ver, las zonas cercanas a radiadores o con luz solar directa son las más críticas. Comprender este mapa de calor y humedad en tu propia casa es fundamental para el bienestar de tus muebles. No se trata de crear un museo, sino de encontrar un equilibrio donde tanto tú como tus muebles estéis cómodos.
Cómo eliminar marcas de uso en el suelo de roble sin tener que acuchillar todo el piso
Ver un arañazo o una marca en tu precioso suelo de roble puede ser desolador. La primera idea que suele venir a la mente es la más drástica y costosa: acuchillar y barnizar toda la superficie. Sin embargo, como un buen artesano sabe, a menudo existen soluciones mucho más sencillas y localizadas. La clave, una vez más, reside en el tipo de acabado que protege tu suelo. Aquí es donde la diferencia entre un acabado de «nutrición» (aceite) y uno de «sellado» (barniz) se vuelve crucial.
Si tu suelo está tratado al aceite, estás de suerte. El aceite no crea una capa superficial, sino que forma parte de la propia madera. Esto permite realizar reparaciones invisibles. Para una marca o arañazo superficial, el proceso es simple: se lija suavemente la zona afectada con una lija de grano fino (240 o superior), se limpia el polvo y se vuelve a aplicar una fina capa del mismo aceite. Al secar, el aceite se integra con el resto y la reparación es prácticamente imperceptible. Es una herida que cicatriza sin dejar apenas rastro.
En cambio, si tu suelo está barnizado, la situación es más compleja. El barniz es una película plástica continua. Cualquier arañazo rompe esa película, y no se puede «parchear» sin que se note la diferencia de brillo y textura. Para marcas muy leves, los rotuladores de retoque del color de tu madera pueden ser una solución temporal y estética. Sin embargo, para daños más profundos, la única solución definitiva que garantiza un acabado perfecto es lijar toda la superficie (acuchillar) y volver a barnizar por completo. Esto asegura que la «piel» protectora sea uniforme de nuevo.
Para evitar estas marcas en primer lugar, la prevención es tu mejor aliada. Usar fieltros adhesivos en las patas de sillas y mesas es fundamental. Aquí tienes un protocolo de reparación detallado según el acabado de tu suelo:
- Para suelos al aceite:
- Lijar suavemente solo la zona afectada con lija de grano 240.
- Limpiar el polvo con aspiradora y un paño ligeramente húmedo.
- Aplicar una capa fina del mismo tipo de aceite con un paño de algodón o una brocha.
- Dejar secar 24 horas y, si es necesario, pulir suavemente con lana de acero fina para igualar el brillo.
- Para suelos barnizados:
- Limpiar a fondo la marca para evaluar su profundidad.
- Para arañazos superficiales, utilizar un rotulador de retoque específico para madera, aplicando el color en trazos cortos y difuminando con el dedo.
- Para daños más significativos, considerar la consulta con un profesional para evaluar si es necesario un acuchillado completo.
El error de dejar un jarrón fijo en la mesa de nogal que deja una marca de sol permanente
El sol es vida, pero para la madera, es también un agente de cambio poderoso. Dejar un objeto decorativo, como un jarrón o un centro de mesa, en el mismo lugar durante meses es uno de los errores más comunes y con consecuencias más visibles. La luz ultravioleta (UV) del sol altera la lignina, uno de los componentes principales de la madera, provocando un cambio de color gradual. Cuando finalmente mueves ese objeto, descubres una «sombra» perfecta: el color original de la madera contrastando con la zona que ha estado expuesta al sol. Es una marca de sol permanente, una especie de tatuaje no deseado.
Este fenómeno es especialmente relevante en España. Según estudios del Ministerio para la Transición Ecológica, la radiación UV en el sur de España es un 40% más intensa que en el norte. Esto significa que una mesa en Málaga envejecerá por el sol mucho más rápido que una en Santander. Es parte del diálogo de la madera con su entorno, y debemos ser conscientes de ello. La solución es sencilla y se basa en el movimiento: rota los objetos decorativos de tus muebles cada pocas semanas. Permite que toda la superficie reciba la luz de manera uniforme para que el envejecimiento sea homogéneo y se convierta en una pátina noble.
Es importante saber que no todas las maderas reaccionan igual. El metabolismo del material varía:
- Maderas como el roble o el pino tienden a amarillear o a adquirir un tono miel.
- Maderas como el cerezo o el jatoba se oscurecen, intensificando su color rojizo.
- Maderas como el nogal, curiosamente, tienden a aclararse con el tiempo, perdiendo parte de sus tonos oscuros.
La siguiente imagen muestra una comparación de cómo diferentes tipos de madera, comunes en el mobiliario español, reaccionan a la exposición solar.

Esta foto-oxidación es un proceso natural e inevitable. Aceptarlo y gestionarlo es parte de cuidar la madera. En lugar de luchar contra el sol con cortinas siempre echadas, simplemente introduce la rotación de objetos en tu rutina de cuidado del hogar. Así, el sol se convierte en un artista que envejece la pieza de forma pareja y hermosa, en lugar de un vándalo que deja marcas.
Madera FSC o PEFC: qué sello garantiza realmente que no contribuyes a la deforestación
Para un amante de lo orgánico, la belleza de la madera va unida a la salud de los bosques de los que procede. Al comprar un mueble de madera maciza, quieres la certeza de que tu elección no fomenta la tala ilegal o la deforestación. Aquí es donde entran en juego los sellos de certificación forestal, siendo los dos más importantes a nivel mundial FSC (Forest Stewardship Council) y PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification). Ambos garantizan que la madera proviene de bosques gestionados de forma sostenible, pero tienen filosofías y un peso muy diferente en España.
FSC es una organización no gubernamental con estándares globales muy estrictos, a menudo impulsada por grandes grupos ecologistas. PEFC, en cambio, es una alianza de sistemas de certificación nacionales. En Europa, y especialmente en España, PEFC tiene una presencia abrumadoramente mayoritaria. Se adapta mejor a la estructura de la propiedad forestal de nuestro país, donde predominan los pequeños propietarios. Elegir PEFC en España es, en muchos casos, apoyar a los selvicultores locales que cuidan nuestros bosques.
Los datos son claros. Según el informe de PEFC España para 2024, este sello representa la inmensa mayoría del monte certificado en el país. Entender estas diferencias es clave para una compra informada.
| Aspecto | FSC | PEFC |
|---|---|---|
| Origen | ONGs con enfoque global estricto | Alianza de sistemas nacionales (fuerte en Europa) |
| Superficie certificada España 2024 | Menos del 5% | Más del 95% (2.810.732 hectáreas) |
| Selvicultores certificados | 37 titulares | 73.734 gestores |
| Empresas certificadas | 1.628 cadena de custodia | 1.800 empresas |
| Ideal para | Grandes empresas globales | Pequeños propietarios forestales |
En la práctica, ambas certificaciones son una garantía sólida de sostenibilidad. La elección entre una y otra en España puede ser más una cuestión de apoyar un modelo de gestión forestal más local (PEFC) o uno más global (FSC). Lo verdaderamente importante es exigir el sello. Un vendedor que afirma que su madera es «sostenible» sin poder mostrar el sello en la factura o en el producto no ofrece ninguna garantía real.
Plan de acción: Puntos a verificar para la trazabilidad de la madera
- Verificación física: ¿El sello (FSC o PEFC) está impreso en el producto o en su embalaje, o solo se menciona en un catálogo o página web?
- Solicitud del código: ¿Puede el vendedor proporcionarte el número de licencia del certificado de Cadena de Custodia para que puedas verificarlo online?
- Origen específico: ¿Te pueden indicar de qué región específica de España o del mundo proviene la madera? Una gestión transparente conoce su origen.
- Auditoría reciente: ¿Conocen la fecha de la última auditoría de su certificación? Demuestra implicación y conocimiento del sistema.
- Comprobación activa: Pide usar el buscador online de certificados de PEFC o FSC en la propia tienda para validar el código que te han dado en tiempo real.
Cómo distinguir un mueble de madera maciza de uno de aglomerado chapado
Antes de preocuparte por el cuidado, debes tener la certeza de lo que estás cuidando. El mercado está lleno de muebles que imitan la madera maciza, pero que en realidad son tableros de aglomerado o MDF chapados con una fina lámina de madera natural o, peor aún, de melamina plástica. Como un ebanista, te enseñaré a usar tus sentidos para convertirte en un «detective de muebles» y no dejarte engañar.
La diferencia fundamental es que un mueble de madera maciza está hecho de piezas enteras de madera, mientras que un mueble chapado es un sándwich: un interior de partículas de madera prensada con adhesivos, recubierto por una chapa externa que le da la apariencia. Su comportamiento, durabilidad y, sobre todo, su capacidad de ser restaurado, son radicalmente distintos. Un arañazo en un mueble chapado puede revelar el aglomerado interior, y su reparación es casi imposible. Un mueble macizo, en cambio, puede lijarse y repararse una y otra vez. Es la diferencia entre una herida superficial y una que revela un interior «falso».
Para aprender a distinguirlos, no necesitas herramientas, solo prestar atención. Aquí tienes una guía de tests sensoriales que puedes realizar en cualquier tienda o mercadillo:
- Test del Sonido: Golpea suavemente con los nudillos una superficie plana. La madera maciza produce un sonido sordo, denso y grave. El aglomerado chapado suena más hueco, agudo y resonante, casi como un tambor.
- Test del Peso: Si puedes, intenta levantar una esquina del mueble. A igualdad de tamaño, un mueble de madera maciza es significativamente más pesado (entre un 30% y un 50% más) que uno de aglomerado.
- Test de la Textura: Desliza la mano por debajo de una balda o en una zona no visible. La madera maciza a menudo presenta pequeñas irregularidades naturales, mientras que el aglomerado suele ser perfectamente liso y uniforme.
- Test del Canto: Este es el más revelador. Observa el borde (el canto) de un tablero o una pata. En la madera maciza, verás la continuidad de la veta de la madera que viene de la superficie. En un mueble chapado, verás una línea de unión, un cambio de patrón o una tira de canto pegada. El dibujo no fluye.
- Test del Olor: Acerca la nariz a una zona interior, como un cajón. La madera maciza desprende un sutil y agradable aroma a madera natural. El aglomerado, especialmente si es nuevo, puede oler a colas, resinas o productos químicos.
Saber dónde buscar también ayuda. En España, lugares como El Rastro de Madrid o Els Encants en Barcelona son tesoros para encontrar piezas antiguas de madera maciza a buen precio. En grandes superficies como IKEA, es crucial leer la letra pequeña: líneas como HEMNES o IVAR suelen ser de pino macizo, pero la gran mayoría de su catálogo utiliza tablero de partículas. En tiendas de diseño, pregunta siempre por el material del «cuerpo» o la «estructura», no solo por el «acabado».
El error de usar suelo laminado imitación madera mala que rompe la conexión natural
En la búsqueda de una estética de madera a un coste menor, es tentador optar por suelos laminados de imitación. Un laminado de alta calidad puede ser una solución práctica y duradera. Sin embargo, caer en la trampa de un laminado barato de mala calidad es un error que se paga caro, no solo en estética, sino también en el bienestar de tu hogar. Rompe por completo el «diálogo con el entorno» que buscamos con los materiales naturales.
El primer problema es visual y sensorial. Una mala imitación se nota. Los patrones de la veta se repiten cada pocas lamas de forma artificial, el brillo es plasticoso y el sonido al caminar es hueco y antinatural. En lugar de aportar la calidez y la conexión con la naturaleza de la madera real, introduce un elemento falso que desentona con el resto de la decoración. Es como tener una flor de plástico en un jardín de flores frescas: la falta de autenticidad es evidente y rompe la armonía.
Pero el problema va más allá de la estética. Desde la perspectiva de un amante de lo orgánico, el mayor inconveniente está en su composición. Los laminados baratos están fabricados con tableros de fibra de alta densidad (HDF) y una gran cantidad de resinas y adhesivos. Estos componentes pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV) en el aire de tu hogar. El más preocupante es el formaldehído, un químico que en concentraciones elevadas puede causar irritación en ojos y vías respiratorias.
La normativa europea es estricta, pero no todos los productos la cumplen, especialmente los de importación de baja calidad. Estudios sobre materiales de construcción sostenibles alertan de que los laminados baratos pueden emitir hasta 0,124 mg/m³ de formaldehído, superando el límite de la clasificación E1 europea, que es de 0,1 mg/m³ para materiales usados en espacios habitables. Invertir en madera maciza certificada o, en su defecto, en un suelo laminado de alta calidad con certificaciones de bajas emisiones (como Blue Angel o FloorScore®) no es solo una elección estética, sino una inversión en la calidad del aire que respiras.
Puntos clave a recordar:
- La madera es un material vivo; el objetivo no es evitar su envejecimiento, sino guiarlo para que desarrolle una pátina noble.
- El clima de tu zona en España (seco o húmedo) y el uso diario del mueble son los factores clave para elegir entre aceite, cera o barniz.
- La verdadera sostenibilidad reside en exigir sellos de certificación como PEFC (mayoritario en España) o FSC y saber verificar su autenticidad.
Restaurar muebles con carcoma: tratamiento y seguridad para piezas antiguas
Descubrir pequeños agujeros y un fino polvo de serrín bajo un mueble antiguo es una señal de alarma: la carcoma. Estos insectos xilófagos, en su fase de larva, se alimentan de la madera, creando galerías internas que pueden comprometer la estructura de la pieza. Tratar una pieza con carcoma es tratar una «enfermedad» grave. Actuar a tiempo y de la forma correcta es vital para salvar el mueble y evitar que la plaga se extienda a otras piezas de la casa.
La primera decisión es si puedes afrontar un tratamiento casero (DIY) o si necesitas un profesional. Los productos anti-carcoma que se venden en droguerías pueden ser efectivos para infestaciones muy leves y localizadas. Sin embargo, su aplicación (normalmente inyectando líquido en cada agujero) es tediosa y su eficacia no está 100% garantizada, ya que es difícil alcanzar todas las galerías internas. Si la pieza tiene un gran valor económico o sentimental, o si la infestación parece afectar a partes estructurales como las patas, no lo dudes: acude a un profesional.
En España, la ACRE (Asociación de Conservadores Restauradores de España) agrupa a profesionales altamente cualificados. Su método de elección para la carcoma es el tratamiento por anoxia. Consiste en introducir el mueble en una burbuja de plástico sellada de la que se extrae todo el oxígeno, sustituyéndolo por un gas inerte como el nitrógeno. El mueble permanece en esta atmósfera controlada durante 3 o 4 semanas. Este método es 100% efectivo contra todas las fases del insecto (huevos, larvas y adultos), no es tóxico y, lo más importante, no daña en absoluto la madera ni sus acabados originales (policromías, pan de oro, etc.). El coste, que puede oscilar entre 200 y 500 euros para una pieza mediana, es una inversión para salvar un mueble valioso.
Para ayudarte a decidir, aquí tienes un árbol de decisión rápido:
- SI la pieza tiene un gran valor sentimental o económico → Llama a un profesional de la restauración (ACRE).
- SI la infestación afecta a la estructura del mueble (patas, uniones, soportes) → El tratamiento profesional es obligatorio para garantizar la seguridad.
- SI son solo unos pocos agujeros en una zona no crítica (un panel decorativo, por ejemplo) → Puedes intentar un tratamiento DIY con productos específicos, siguiendo estrictamente las medidas de seguridad.
- SI ves serrín activo (polvo fresco) y aparecen agujeros nuevos → La infestación está activa. Aísla el mueble inmediatamente del resto y planifica un tratamiento urgente.
- SI acabas de comprar el mueble en un rastro o anticuario → Aplica una «cuarentena» preventiva de al menos 3 semanas en un lugar aislado (garaje, trastero) antes de introducirlo en casa, observando si aparece serrín.
Ahora que conoces el lenguaje de la madera, sus necesidades y cómo responder a ellas, estás listo para dejar de temer y empezar a disfrutar. Comienza hoy mismo a observar tus muebles, a entender sus reacciones y a cuidarlos con la sabiduría de un artesano. Tu recompensa será verlos envejecer contigo, ganando en belleza y carácter cada año que pasa.
Preguntas frecuentes sobre Madera natural en casa: ¿Cómo evitar que se oscurezca o agriete en 5 años?
¿Puedo usar el mismo producto para proteger una encimera de cocina y una estantería?
No es lo recomendable. Una encimera de cocina sufre un desgaste mucho mayor (humedad, calor, cortes). Necesita un acabado muy resistente e impermeable como un barniz de poliuretano alimentario o aceites específicos de alta dureza. Una estantería, con un uso mucho más ligero, puede protegerse perfectamente con ceras o aceites naturales que son más fáciles de mantener y ofrecen un tacto más cálido.
Mis muebles de pino macizo se han puesto de un color miel muy oscuro, ¿se puede aclarar?
Sí, es posible, pero es un trabajo de restauración completo. El pino tiende a oscurecer y amarillear con la luz (foto-oxidación). Para devolverle un tono más claro, es necesario lijar a fondo toda la superficie para eliminar la capa superficial oxidada y el acabado antiguo. Una vez lijado hasta la madera «cruda», se puede aplicar un acabado nuevo, incluso tintes o lasures de tonos más claros antes del barniz o aceite final para controlar el color.